Me avisaron a tiempo: “Ten cuidado. Mira—que miente mas que parpadea.”
Que son muchos los labios que ha besado, y alo mejor te arrastra su marea.
—
Ay pero yo me metí por tus jardines, dejando que ladraran los matinés.
Sin miedo de morir en la aventura, me colgué de tu boca con locura. Y me calo tu amor—hasta los huesos.












